Reseña del texto ¿Quién apagará los incendios? de Luna Marán
Soñemos otras maneras de estar juntxs
que el sexo no lo es todo
ni tampoco la cotidianidad
que la vida, podemos hacerla de otras maneras
hay que tener imaginación para poder estar juntxs.
(Luna Marán)
Luna Marán es zapoteca, escritora y cineasta. Imagino que su primera escuela fue la propia comunidad, rodeada de la música y la filosofía de la comunalidad junto a su padre, Jaime, en diálogo con su madre, su abuela y sus ancestras. Luna escribe desde una posición situada en la frontera entre la comunidad zapoteca y múltiples espacios donde se hace comunidad; esa ubicación le permite desarrollar una mirada crítica tanto hacia el mundo occidental como hacia el mundo zapoteco.
En su texto ¿Quién apagará los incendios?, percibo que en su andar literario y poético ella porta a su comunidad consigo, la discute, disiente y vuelve a ella. Evoca una voz colectiva que emana del árbol y del bosque —que son sus abuelas— y, a través de esa fuerza, también dialogamos con Carmen, Favela, Ofelia, Ariadna, María, Angi. Sus testimonios y reflexiones nos interpelan a crear y reimaginar la comunidad, a reinterpretar nuestras propias relaciones y afectos, desde los lugares que habitamos, pero también más allá de ellos, porque las indias estamos en constante movilidad y migración.
La primera idea que late en sus letras es la del matrimonio como una exigencia social muy fuerte, que Luna rebate y resiste con la ironía de un meme, cuestionando no solo la tradición comunitaria, sino también la occidental. Percibo en esas líneas su lucha contra la narrativa hegemónica del amor romántico y su búsqueda de otras formas de afecto. Marcar distancia de las formas de afectividad coloniales nos libera, pues aquellas significan ausencia, falta y violencia. De ahí surge el deseo de sembrar el goce y el amor sin tener que cumplir la expectativa de otra persona.
Ella se pregunta por otras maneras de convivir y amar. Imaginar la comunidad desde lo disruptivo, lo no reglamentado y a contracorriente de “lo que dirán”. En cada línea, Luna irradia una energía propia, tan auténtica que su poesía nos acerca a su dolor, a su goce, a su amor y a la memoria que trasciende en las raíces de ese árbol que invoca.
¿Quién apagará los incendios? nos revela que la vivencia comunitaria va más allá de la romantización que el indigenismo cultural suele mostrar. Se abre otro registro: una realidad marcada por obligaciones y responsabilidades de las que depende la comunidad y, con ella, el individuo. Nos enseña una forma de ser comunidad que puede convertirse en una carga pesada, e indica el desafío de habitarla desde nuevas miradas. Ser madre soltera o estar sola implica preguntarse: “¿Quién cuidará la milpa? ¿Quién apagará los incendios? ¿Quién cuidará a la comunidad si la comunidad me cuida a mí?”. Son interrogantes que exigen revisar las formas de cuidado, los roles asignados en especial a las mujeres indias, dentro y fuera de la comunidad. ¿A las indias se nos atribuye sistemáticamente el rol de cuidadoras, seamos madres o no? ¿Nos atraviesa la culpa cuando no cumplimos esa gran expectativa que no recae igual en los hombres? ¿En qué medida estas tareas de cuidado están cruzadas por sesgos coloniales y patriarcales? Estas y otras preguntas brotan de las letras de Luna.
Para romper con lo dado y cuestionar cómo hacer comunidad de otra manera, es imprescindible rebelarse frente a “lo que dirán”. Luna responde y se subleva ante las preguntas de por qué no estamos casadas o por qué no tenemos hijxs, invitándonos al poder de la imaginación para convivir y estar juntxs. Hacer comunidad implica concebir otras representaciones imaginarias sociales (siguiendo a Castoriadis) que nos desafíen a confrontar las normas que nos habitan. Se trata de entender que nuestro yo interior no tiene que esforzarse por encajar y, más bien, puede asumirse tal como es, teniendo mucho que decirle a los demás.
Volviendo a la pregunta: “¿Para quién escriben las indias?”. Al final de su texto, Luna responde: “para mis amigas, mis hermanas, mis amores”. Ella ha traspasado la frontera de escribir para ser aceptada por la literatura formal, o para buscar la validación de “lo blanco”. Escribe desde la literatura india, o mejor dicho, desde las literaturas indígenas en plural, como señala Ana Matías, escritas por las propias indias e indios. Luna escribe desde dentro de sí misma, desde sus emociones, en diálogo con sus ancestras y sus hermanas. Y devuelve con palabras encendidas esas energías que la nutren: las emociones que estallan en el cuerpo, el ardor de las manos, los dolores que nos trituran por dentro. No nos quebramos por completo, sino que dejamos que los pedazos se vayan rearmando poco a poco en nuestro hueco interior.
BIBLIOGRAFÍA
- CASTORIADIS, Cornelius: La institución imaginaria de la sociedad. México, Tusquets, 2013.
- MARÁN, Luna: “¿Quién apagará los incendios?”, en Tsunami 2, Gabriel Jauregui (ed.), México, UAM-Cuajimalpa / Sexto Piso, 2020, pp. 157-174.
- MATÍAS, Ana: La discursividad indígena: caminos de la palabra escrita. Ciudad de México, Kumay, 2019, pp. 135-136.
Link del texto: ¿Quién apagará los incendios? de Luna Maran: https://drive.google.com/file/d/1_I2liHidXdgDaRRvEHKP3QHMwsbFSR6b/view?usp=sharing
